Josselyn Alabi creció en una familia llena de deportistas, su padre fue seleccionado nacional de baloncesto y a pesar que ella practicó diferentes disciplinas como el baloncesto, voleibol, karate, fútbol e incluso patinaje, su sueño siempre fue el surf.
En los últimos años de colegio su interés por el deporte de las olas aumentó, sin embargo, para practicarlo debía bajar de peso.
“Estaba decidida a perder peso para poder surfear, con ese objetivo fui al estadio Jorge “Mágico” González y entrenando atletismo me llené de mucha competitividad. Me encantaba ver cómo las personas se preparaban para competir”, relata la joven de 26 años. “Yo quería competir y representar a El Salvador en atletismo, pero me decían que mi cuerpo no era el indicado para eso, pero me invitaron a remo”, recuerda.
Su desempeño en remo fue destacado, pero Alabi seguía aferrada al surf. Su peso era de 180 libras, con mucha disciplina y determinación perdió 55 en menos de ocho meses.
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“Lo logré con el ejercicio y orientación profesional de la nutricionista Evelyn Córdova. Fueron aproximadamente ocho meses muy duros, entrenaba casi seis horas diarias… el resultado no fue por arte de magia”, reconoce.
El surf de remo o paddle surf es un deporte donde se trabaja todo el cuerpo, sobre todo la parte central, es una forma de deslizamiento en la que el navegante utiliza un remo para desplazarse por el agua mientras permanece de pie en una tabla de surf.
De inmediato su entrega le permitió conseguir reconocimientos. Alabi ganó una medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Playa en 2016 y fue campeona nacional en competencia mixta. “He sido la única mujer representante de El Salvador y me toca competir con hombres; he logrado quedar en primer lugar”, afirma.
Aunque está totalmente enfocada en surf de remo, la atleta complementa su entrenamiento con otras disciplinas deportivas como kick boxing, yoga y gimnasio. También lleva una estricta alimentación y desde 2016 es parte del Team de Atletas AVES.
Representar a El Salvador en competencias internacionales la llena de alegría y orgullo, pero también de responsabilidad. “Creo en el cambio positivo a partir de lo que nosotros hacemos, esa es la responsabilidad más grande que yo tengo con mi familia, mis amigos y con El Salvador”, expresa.
Además de estar comprometida con el deporte, es una joven interesada en la transformación social, ya que fue elegida Embajadora del Deporte para la Marca País El Salvador, y también impulsó “Mar de sueños”, un proyecto social que busca el desarrollo de los niños de la zona costera.
“Debemos luchar por la excelencia y vivir cada momento llenos de fe; trascender, dejar huella, no solo en los demás, sino en nuestro país, generar cambios desde distintos rubros, no solo en deporte”, agrega.