“El cáncer no es sinónimo de muerte; sino un reto que podemos vencer de la mano de Dios”.

miércoles 26, septiembre 2018 | 5:37 pm

Una sonrisa sincera, una mirada llena de fe y un corazón valiente, son cualidades que describen a Cristina Moreno, quien en enero de este año fue diagnosticada con cáncer de mama.

Fue gracias a un autoexamen que Cristina, 49 años, descubrió una masa en su seno izquierdo, lo que de inmediato la llevó hasta su ginecólogo para realizarse una mamografía.

“Después de recibir el resultado del examen, el especialista me recomendó una biopsia y fui remitida al oncólogo. El resultado iba a saberlo cinco días después: ¡Fueron los días más eternos de mi vida! Para mi sorpresa, la respuesta fue negativa, pero por indicaciones médicas fui sometida a una operación para la extracción de la masa”, confiesa la amorosa madre de familia y profesional en finanzas.

 

Un mes después, Cristina volvió a realizase una biopsia para comprobar el estado de su salud después de su recuperación, y fue entonces cuando recibió la peor noticia: tenía cáncer de seno.

 

De acuerdo con el médico, el cáncer no pudo ser detectado en la primera biopsia debido a que se encontraba en una especie de huevo y las agujas no alcanzaban a entrar hasta donde estaban las células malas, añade esta admirable luchadora.

 

 “Los cinco días después de cada quimio fueron los más difíciles. Son tantos los síntomas, y aunque no son los mismos para todas, yo no quería ni tomar agua. El dolor en las piernas era insoportable y, en general, sentía una debilidad que me impedía hasta levantarme de la cama”, recuerda.

 Sin el apoyo de su hija, su madre, sus amigos,  compañeras de la fundación Edificando Vidas y sobre todo el de Dios, no hubiera podido salir adelante, asegura con certeza.

“El apoyo de la familia y los amigos es fundamental, porque necesitas sentirte amada para mantener los ánimos en alto y saber que esta lucha no la estás librando sola. Dios envía ángeles para que su amor se convierta en la verdadera medicina”, resalta.

En la actualidad, ella ya está en la etapa de vigilancia, visitando al oncólogo cada tres meses y cumpliendo las recomendaciones que sus doctores le hacen. Se alimenta de manera saludable y trata de disfrutar los pequeños y grandes detalles de la vida. También trabaja en la fundación donde le abrieron las puertas y, hoy por hoy, sirve como ejemplo a muchas mujeres que están pasando por la misma situación.

 La recuperación tiene mucho que ver con alimentarse sanamente, con muchas frutas y verduras, nada de azúcar ni frituras. Pero por sobre todo tiene que ver con tener a Dios con nosotros, tener una actitud positiva y el optimismo siempre ante cualquier situación.

Para Cristina es de suma importancia controlarse constantemente a través de autoexámenes y pruebas médicas.

Fotógrafo: Dennis Benitez.

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