Trastornos del sueño, movimientos involuntarios y otros síntomas pueden aparecer años antes del diagnóstico de Parkinson, según expertos.
Dormir mal no siempre es consecuencia del estrés o de una rutina agitada. Para algunas personas, ciertos trastornos del sueño podrían ser una de las primeras señales de una enfermedad neurológica que suele asociarse únicamente con la edad avanzada: el Parkinson.
Especialistas reunidos durante el XIII Simposio Internacional de Neurología, realizado en El Salvador, destacaron que síntomas aparentemente aislados como movimientos bruscos durante el sueño, alteraciones en la fase REM o comportamientos inusuales mientras se duerme podrían manifestarse décadas antes de que aparezcan los signos clásicos de la enfermedad.

Foto por Salvador Melendez
La información fue compartida por el doctor Néstor Gálvez-Jiménez, director del Programa de Neurología Autonómica de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, quien explicó que muchos procesos relacionados con el Parkinson comienzan mucho antes de que el paciente reciba un diagnóstico.
Los trastornos del sueño que pueden alertar sobre el Parkinson
De acuerdo con el especialista, existen personas que durante el sueño gritan, patean, se levantan de la cama o realizan movimientos involuntarios sin tener conciencia de ello. Lo más sorprendente es que al despertar no recuerdan nada de lo ocurrido.
Según explicó el neurólogo, este tipo de alteraciones pueden presentarse entre 20 y 30 años antes del desarrollo de la enfermedad de Parkinson.
"Muchos procesos comienzan desde antes. Hay factores ambientales, no solo la edad", señaló el experto durante su participación en el congreso internacional.
Aunque la edad y la predisposición genética continúan siendo factores importantes, los especialistas consideran que existen otras señales tempranas que merecen atención médica y seguimiento oportuno.
Parkinson: una enfermedad más compleja de lo que se pensaba
Durante muchos años se creyó que el Parkinson estaba relacionado únicamente con la pérdida de dopamina en ciertas áreas específicas del cerebro. Sin embargo, las investigaciones actuales apuntan a que se trata de una enfermedad mucho más compleja.
Los expertos explican que el trastorno afecta diversas funciones del organismo y no solamente el movimiento.
Además de los temblores, la rigidez muscular o los problemas de equilibrio, algunas personas pueden experimentar síntomas como:
- Fatiga persistente.
- Mareos frecuentes.
- Problemas de sueño.
- Dificultades cognitivas.
- Desmayos.
- Problemas para regular la temperatura corporal.
- Sensación de lentitud física y mental.
Esta visión más amplia está permitiendo comprender mejor la enfermedad y detectar señales que anteriormente pasaban desapercibidas.
El papel de la inteligencia artificial en el diagnóstico temprano
Uno de los temas que despertó mayor interés durante el Simposio Internacional de Neurología fue el uso de la inteligencia artificial (IA) para mejorar la detección de enfermedades neurológicas.
Según el doctor Rolando Sánchez, presidente de la Asociación de Ciencias Neurológicas de El Salvador (ACNES), estas herramientas están ayudando a desarrollar métodos automatizados que permiten identificar de forma más rápida y precisa trastornos relacionados con el movimiento.
La IA también facilita la identificación de marcadores biológicos y el análisis de grandes cantidades de datos clínicos, lo que contribuye a diagnósticos más tempranos y tratamientos más personalizados.
Por su parte, el doctor Gálvez-Jiménez destacó que esta tecnología permite reconocer con mayor rapidez procesos neurobiológicos relacionados con el Parkinson, optimizando los tiempos de evaluación médica y mejorando la atención de los pacientes.
La importancia de escuchar las señales del cuerpo
Uno de los principales mensajes compartidos por los especialistas es que el Parkinson no siempre comienza con temblores visibles.
Alteraciones del sueño, cambios en la movilidad, cansancio persistente o síntomas aparentemente poco específicos podrían representar señales tempranas que merecen atención profesional.
Los expertos coinciden en que una detección oportuna puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las personas, permitiendo acceder a tratamientos y seguimiento especializado en etapas más tempranas.
Un llamado a la conciencia y la prevención
La salud neurológica es un aspecto fundamental del bienestar integral. Escuchar las señales que envía el cuerpo, incluso aquellas que parecen ocurrir únicamente durante el descanso nocturno, puede ser clave para detectar enfermedades de forma temprana.
Hoy, gracias a los avances científicos y tecnológicos, existe una mejor comprensión del Parkinson y nuevas herramientas para identificarlo antes que nunca. Mantenerse informado, consultar a especialistas ante cambios inusuales y priorizar la salud cerebral son pasos importantes para construir una mejor calidad de vida a largo plazo.











