Te levantas por la mañana, ves las noticias o las redes sociales y solo ves más noticias pero, en lugar de dejarlo, sigues haciendo clic y navegando entre titulares buscando temas trágicos. Esta práctica es lo que se conoce como doomscrolling. (Doom en inglés es fatalidad y scrolling es la acción de deslizar la pantalla hacia abajo o hacia arriba) o doomsurfing, que no es más que la adicción a consumir información negativa una tras otra sobre numerosos asuntos a pesar de lo deprimentes que puedan ser.
Y es que, en estos tiempos las malas noticias sobre casos y muertes han aumentado drásticamente; tanto es así, que casi no se habla de otra cosa en los medios de comunicación. El desconcierto, el miedo colectivo y la crisis sanitaria han hecho que mucha gente experimente esa necesidad de leer cada día información negativa.
¿Por qué caemos en el doomscrolling?
La psicóloga española Alba Fernández Zamora explica que el doomscroll ocurre porque “el cerebro humano está programado para procesar con mayor atención las malas noticias que las buenas noticias, lo que está relacionado con el instinto de supervivencia. Muchos estudios avalan que somos más sensibles a la información negativa, puesto que es la que nos pone en alerta con el fin de protegernos”.
Cómo escapar de la tendencia al doomscrolling
Para salir de esta espiral de pesimismo lo primero y más necesario es darse cuenta de que existe un problema y que se ha cruzado el límite del consumo de información sano. A partir de ese momento la psicóloga Alba Fernández recomienda:
- Acabar con los mitos
Hay que eliminar la falsa creencia de que teniendo más información vamos a estar más tranquilos. Muchas veces pensamos que buscar información, aunque sepamos que es negativa como en el caso del COVID o los síntomas de enfermedades, que es una herramienta para mitigar la ansiedad que nos produce. Lejos de esto, es una herramienta que genera más ansiedad y malestar, puesto que dicha información, al ser negativa, es una fuente inagotable de pensamientos negativos.
- Restricción de noticias
Establecer cuándo vas a leer las noticias y durante cuánto tiempo es una buena manera de limitar el acceso a la información. Lo ideal es hacerlo una vez al día, pero esto es algo muy complicado para aquellos con doomscroll, por ello, también se puede empezar fijando una media hora por la mañana para leer el periódico matutino, y otros 30 minutos por la tarde para revisarlo y ver las novedades del día. Evita por todos los medios informarte después de esas horas; para ello lo mejor es que te mantengas ocupado con otras actividades. La mejor manera de contabilizar el tiempo es poniendo un despertador o una alarma.
- Apoyo social
Sustituye los ratos en los que miras el móvil en busca de información negativa con conversaciones con familiares o amigos sobre otros temas. Sentirse en conexión con los demás nos hace sentir bien. No te olvides de tener contacto –en persona o telefónico– con tus seres queridos, dedícales al menos unos 15 minutos al día.
Además de estos consejos, ciertas actitudes también pueden ayudarte a acabar con el atracón de información negativa, por ejemplo:
- No uses la información como entretenimiento en descansos
Es muy común que las personas en sus descansos del trabajo naveguen por las redes sociales o busquen información en periódicos digitales. Esto es una práctica que puede acrecentar los problemas en aquellos con doomscrolling, por lo que se deben utilizar este tipo de descansos para dar un paseo o hablar con algún compañero de trabajo.
- Practica la meditación
Este tipo de prácticas pueden ayudar en el proceso de ‘desintoxicación informativa’. Centrarse en los pensamientos y en la respiración puede infundirnos tranquilidad y nos dota de un mayor control de cara a otras acciones, como puede ser ver información pesimista. Dedícale un ratito diario y te sentirás mejor.
- Pide ayuda
Si ves que a pesar de todos los esfuerzos por dejar de empacharte con información negativa no consigues salir de esa situación, no dudes en pedir ayuda profesional. Los psicólogos pueden ayudarte en el proceso para que aprendas a estar informado sin llegar a la obsesión ni a la adicción.