El Dr. José Mauricio Velado, presidente de la Asociación Salvadoreña de Cardiólogos, advierte sobre el impacto de las enfermedades cardiovasculares en la población salvadoreña y llama a fortalecer la prevención.
Las enfermedades cardiovasculares representan el 39 % de las muertes en El Salvador, una cifra que, de acuerdo con el Dr. José Mauricio Velado, presidente de la Asociación Salvadoreña de Cardiólogos, supera incluso a las defunciones provocadas por el cáncer.

El dato pone de manifiesto la importancia de prestar mayor atención a la salud del corazón y de fortalecer las acciones de prevención frente a uno de los principales problemas de salud que enfrenta la población.
Entre los factores que estarían contribuyendo de manera significativa a este escenario destacan la mala alimentación y el sedentarismo, dos hábitos que pueden afectar progresivamente la salud cardiovascular y favorecer la aparición de diferentes enfermedades.
La alimentación poco saludable y la falta de actividad física forman parte de un estilo de vida que puede incrementar los riesgos para el corazón. Por ello, la prevención debe comenzar con cambios en los hábitos cotidianos y una mayor conciencia sobre la importancia de cuidar la salud cardiovascular.

El llamado de los especialistas es a no esperar hasta la aparición de síntomas o complicaciones para comenzar a cuidar el corazón. Mantener hábitos saludables y prestar atención a los factores de riesgo son acciones fundamentales dentro de una estrategia preventiva.
El panorama planteado por el Dr. Velado adquiere especial relevancia en el marco del XLVII Congreso Nacional de Cardiología, encuentro que reúne del 13 al 15 de agosto de 2026 a especialistas nacionales e internacionales para analizar los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
La actualización médica y el intercambio de experiencias buscan contribuir a una mejor atención de los pacientes, pero también a reforzar un mensaje fundamental: la salud cardiovascular requiere prevención y cuidado constante.
Reducir el impacto de estas enfermedades implica no solo contar con mejores herramientas médicas, sino también promover estilos de vida que favorezcan un corazón saludable.









