La muerte de Alexander Avendaño, un joven de 22 años que perdió la vida en el Lago del Peñol-Guatapé, en Colombia, ha conmovido a miles de personas, y más aún con la difusión de un video viral en redes sociales sobre la muerte Pero más allá de los detalles del caso, esta tragedia deja una pregunta que resuena en muchos hogares: ¿realmente sabemos quiénes acompañan a nuestros hijos cuando no estamos cerca?
El video, difundido ampliamente en redes sociales, muestra una confrontación ocurrida a bordo de un planchón turístico, donde varios jóvenes aparecen agrediendo de forma reiterada a Alexander Avendaño. En las imágenes se observa al joven en una situación de vulnerabilidad, sin pantalón, mientras recibe golpes y es objeto de insultos por parte de los presentes.
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Las imágenes muestran presuntas agresiones ocurridas antes del incidente, así como voces que incitan a continuar los ataques, lo que ha generado interrogantes sobre posibles responsabilidades legales adicionales. La difusión del video ha modificado la percepción de los hechos, ya que tanto las agresiones captadas como los gritos de “ahóguenlo” reflejan una aparente instigación directa contra la víctima y ponen en evidencia la posible falta de auxilio por parte de quienes se encontraban en el lugar.
Como padres, hermanos o familiares, solemos preocuparnos por los peligros visibles: los accidentes, la delincuencia, los lugares desconocidos o las situaciones de riesgo. Sin embargo, pocas veces reflexionamos sobre una realidad que puede ser aún más determinante: la influencia de las personas con las que nuestros seres queridos deciden compartir su tiempo.
La amistad es una de las fuerzas más poderosas en la vida de cualquier ser humano. Una buena amistad puede impulsar sueños, fortalecer valores y brindar apoyo en los momentos más difíciles. Pero también existen amistades que confunden, presionan, manipulan o conducen a decisiones que jamás se habrían tomado en soledad.
En una época donde los jóvenes buscan aceptación y pertenencia, la presión social continúa siendo una realidad silenciosa. Muchas decisiones peligrosas no nacen de la maldad, sino del deseo de encajar, de no ser excluidos o de demostrar valentía frente a un grupo.
Por eso, más que controlar cada paso de nuestros hijos, el verdadero desafío es enseñarles a desarrollar criterio, discernimiento y carácter. Ayudarlos a comprender que no todo el que comparte una fotografía contigo es tu amigo, que no toda invitación es inofensiva y que la verdadera amistad jamás pone en riesgo tu bienestar físico o emocional.
Las tragedias como la de Alexander también recuerdan una verdad difícil de aceptar: los padres no siempre podrán estar presentes para proteger a sus hijos. Llegará el momento en que ellos tendrán que tomar decisiones por sí mismos. Y en ese instante, los valores sembrados en casa serán su principal guía.
Quizá por eso una de las tareas más importantes de la familia no es elegir las amistades de los hijos, sino enseñarles a reconocer quién merece permanecer en su vida y quién no.
Hablar sobre amistades saludables, autoestima, límites personales y toma de decisiones debería ser tan importante como enseñar matemáticas o cualquier otra habilidad académica. Después de todo, muchas veces el rumbo de una vida cambia por las personas que elegimos tener cerca.
#Colombia “¡Ahóguenlo!” Revelan videos previos a la desaparición de Alexánder Avendaño, de 22 años, en el embalse Guatapé-El Peñol, Antioquia.
En las imágenes se observa que el joven habría sido agredido e intimidado por sus compañeros antes de lanzarse al agua el pasado 24… pic.twitter.com/1Vj0yY8F84— Vanguardia (@vanguardiacom) May 30, 2026
">historia de Alexander ha tocado el corazón de muchas familias porque nos recuerda que la vida puede cambiar en cuestión de segundos. Nos invita a valorar más el tiempo con nuestros seres queridos, a fortalecer la comunicación y a mantener conversaciones que, aunque incómodas, pueden marcar una diferencia.
Porque a veces el mayor peligro no está en el lugar al que vamos, sino en las personas que nos acompañan en el camino.













