
En un inicio, se consideró como un plato pobre que comían quienes no tenían otra cosa con qué alimentarse. La moda de la sopa de cebolla y su inclusión de lleno en la gastronomía francesa se dio en el siglo XIX cuando se le servía en el mercado parisino de Les Halles a los noctámbulos que regresaban de una noche de fiesta.
Tiempo de preparación: 65 minutos. Dificultad: Fácil. Porciones: 2.
Ingredientes
- 4 Cebollas blancas
- 250 mililitros de vino blanco seco
- 1 litro agua
- 50 gramos mantequilla
- 15 ml aceite de girasol
- 10 gr harina de trigo
- 100 g queso emmental rallado
- 1 pan baguette
- Sal
- Pimienta negra molida
Procedimiento
Corta todas las cebollas en juliana. Calienta una olla con el aceite vegetal en la que derretirás 30 gramos de mantequilla. Agrega luego las cebollas en juliana y salpimenta. Coce a fuego lento por unos 20 minutos.
Agrega la harina y renueve. Deja un par de minutos más en el fuego antes de añadir el vino blanco y el litro de agua sin dejar de revolver. Ajusta el punto de sal y pimienta al gusto si es necesario. Coce a fuego bajo por unos 30 minutos más.
Corta el pan baguette en rodajas de unos tres o cuatro centímetros de ancho, les untas mantequilla de ambos lados y lo colocas en el horno a 180ºC por unos 10 minutos. Las volteas y dejas otros 10 minutos para que se doren de los dos lados. Si compras el queso entero lo rallamos finamente.
Para servir la sopa, coloca cada porción en un cuenco para horno, acomoda el pan tostado y espolvorea el queso rallado sobre el pan y la sopa. Pon en el horno caliente a 220ºC por unos tres a cinco minutos para que el queso gratine y sirve inmediatamente.