Múltiples investigaciones demuestran que no se tiene que ser un fumador para sufrir el daño que provoca la inhalación de humo.
Respirar el humo del cigarrillo de otros, o ser un fumador pasivo, con frecuencia produce daños a la salud, tan malos y hasta peores que aspirar el humo directamente del cigarrillo.
Cuando está cerca de un fumador, inhala el humo de la punta ardiente del cigarro, que contiene una concentración mayor de químicos tóxicos que provocan cáncer.
De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias y el Inspector General de Sanidad de EE.UU. han concluido que los no fumadores también corren riesgo de padecer, cáncer de pulmón, enfermedades cardiacas y otros problemas que causa el cigarro.
¿Qué hacer?
- Pedir a un fumador que se abstenga de fumar en un lugar público, que apague su cigarro y evite encenderlo de nuevo. No olvide confrontar a la otra persona con cortesía.
- Dé su preferencia a restaurantes y sitios públicos en donde se controle o se haya eliminado la presencia de fumadores.
- Designe un cuarto de fumar en casa; si vive con un fumador, establezca una zona exterior o un cuarto apartado de la casa para fumar. El área debe ser la más ventilada.