EL SALVADOR DESPIDE A UNO DE SUS GRANDES HOMBRES

UN LÍDER EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Hoy, honramos la vida y el legado del Dr. Víctor Jorge Saca Tueme, fundador y presidente del Grupo VIJOSA; visionario, líder, humanista y referente indiscutible de la industria farmacéutica nacional e internacional.

Vivió para servir, lideró con visión y humildad, y dejó en cada paso una huella de humanidad que el tiempo no borrará

Durante más de cinco décadas, el Dr. Víctor Jorge Saca no solo construyó empresas: construyó futuro. Con una visión clara, una ética inquebrantable y una profunda pasión por la salud, la excelencia y la calidad, llevó a la industria farmacéutica salvadoreña a otro nivel, demostrando que la ciencia, la innovación y la ética pueden y deben ir de la mano.

Creyó en la excelencia como un deber, en la ética como principio y en el servicio como propósito. Fue un líder visionario, adelantado a su tiempo, convencido de que el desarrollo de un país se construye con conocimiento, trabajo honesto y responsabilidad social.

Un verdadero hijo de la patria, que trabajó incansablemente por El Salvador, por su gente, por la industria y por el fortalecimiento del sector salud. Desde su rol como fundador y presidente del Grupo VIJOSA, así como desde su participación activa en juntas directivas y espacios de decisión clave, dejó una huella profunda basada en la integridad, el rigor profesional y una visión de largo plazo.

Su liderazgo trascendió lo empresarial. Como Cónsul General Honorario de la República de Polonia en El Salvador, desempeñó su cargo con el mismo sentido de responsabilidad, respeto institucional y vocación de servicio que caracterizó toda su trayectoria.

Pero más allá de sus logros profesionales, quienes lo conocieron saben que su nombre inspiraba respeto, confianza y credibilidad, y que su mayor grandeza fue su calidad humana.Humilde, generoso, honrado y correcto. Un hombre de palabra.

Profundamente respetuoso, con un sentido del humor que generaba sonrisas y cercanía a quienes lo rodeaban.

Un hombre que ayudó a innumerables personas sin buscar reconocimiento, muchas veces en silencio, muchas veces sin conocer siquiera a quien ayudaba.

Ayudó sin ruido, dio sin esperar y sirvió sin buscar reconocimiento

Su verdadera riqueza estuvo siempre en servir y en hacer el bien, porque así entendía la vida.

Para sus colaboradores fue más que un líder: fue un mentor, un guía y un ejemplo.

Para su familia, fue la columna vertebral.

Un hombre profundamente amoroso; esposo, padre y abuelo entrañable, en quienes dejó sembrados valores, amor, sonrisas y una luz que los acompañará siempre.

Hoy, su partida deja un vacío. Pero su vida deja una huella imborrable.

El Salvador pierde a un hombre excepcional y una mente privilegiada, pero gana un legado que seguirá construyendo país

Su legado no se mide solo en lo que construyó, sino en las vidas que tocó, en los valores que dejó sembrados y en el ejemplo que seguirá guiando a generaciones.

 

 

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