De niño a adolescente, cómo ayudar a su hijo en esa transición

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La pre- pubertad es una etapa confusa, basta que recordemos cómo la enfrentamos para estar de acuerdo con tal afirmación y es que todas las transiciones cuestan  y esta es de las difíciles de asimilar pues no se es niño ni adolescente.

Esta etapa se presenta con una serie de cambios en el organismo que van de la mano con cambios psicológicos. A nivel físico, los cambios son evidentes, como el aumento de vello pubiano y axilar, crecimiento de los órganos sexuales, aparición de tejido mamario en la mujer, desarrollo muscular y estirón en el varón. Además,  existe descoordinación motora, cambios en la voz y en la piel, y finalmente la producción de hormonas sexuales, que dan paso a la madurez sexual, posibilidad de eyaculación y la primera menstruación.

Los cambios físicos generan inhibición, restricción de la espontaneidad, en tanto que lo hormonal  provoca aumento de impulsividad, fluctuaciones anímicas desde el aburrimiento y apatía, a la inquietud y estallidos emocionales. Se presenta mayor introversión, preocupación por aspecto físico, reducción del grupo de amigos y primeros enamoramientos.

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