Vipassana: meditación para adelgazar

Meditación 2

 

Me­di­tar asien­ta la men­te en un estado de satisfac­ción profun­da, con ecuani­mi­dad fren­tea de­ci­siones coti­dianas queya no estarán guiadas por el impulso y la an­sie­dad. Esta es la raíz emocional demuchos casos desobre­pe­so y, desde ese ni­vel, puede de­sarti­cularse la ten­den­cia a los malos hábi­tos ali­men­tarios.

Ha­bi­tual­men­te, el es­trés impi­de el buen fun­cio­na­mien­to del pro­ceso meta­bó­li­co. Por ejemplo, sialco­mer se es­tá muy nervio­so o tenso, los jugos gás­tri­cos y la bi­lis que se pro­ducen, llegan a des­tiempo, por lo tan­to, la co­mi­da pa­sa del in­tes­ti­no del­ga­do al grueso sin ser mez­cla­da con ellos, lo que ha­ce que és­ta se fermen­te y no se di­giera correcta­men­te. Pero, cuan­do men­te, cuerpo y es­pí­ri­tu es­tán en armo­nía y equi­li­bra­dos y el organis­mo es­tá bien oxi­gena­do, las perso­nas pueden lo­grar la sa­ciedad sin esfuerzo, en­tre muchos otros benefi­cios.

¿De qué forma se puede lo­grar es­te es­ta­do? Uno de los po­si­bles ca­mi­nos es la medi­ta­ción Vi­pas­sa­na, lo cual no quiere decir que és­te sea el úni­co ni el más profundo objeti­vo de es­ta dis­ci­pli­na mi­lena­ria de la In­dia. Lo que sucede es que hay muchas con­secuen­cias secun­da­rias que se deri­van de la prácti­ca de es­ta técni­ca: ayuda a al­can­zar un temperamento tran­qui­lo, a desa­rro­llar una ma­yor es­ta­bi­li­dad emo­cio­nal y una men­te firme que no se exal­ta ni se depri­me con fa­ci­li­dad; y a profun­di­zar el auto­con­trol y la ca­paci­dad pa­ra experi­men­tar al­ti­ba­jos con firmeza y jui­cio imparcial.

Es decir, la Vi­pas­sa­na permi­te vi­vir en un es­ta­do opues­to al de la perturba­ción y el es­trés cons­tan­te, ya que la medi­ta­ción ordena, hi­gieni­za y des­con­ta­mi­na la men­te.

Me­di­ta­ción y so­bre­pe­so

El objeti­vo fi­nal de la Vi­pas­sa­na es erra­di­car completa­men­te las impurezas de la men­te. Ayuda a ver las co­sas como real­men­te son y no co­mo pa­recen ser. Las co­sas parecen ser perma­nen­tes, desea­bles y sus­tan­cia­les, pero en rea­li­dad no lo son. Al practi­car es­ta medi­ta­ción, se po­drá experi­men­tar el surgir y el cesar de los fenó­menos men­ta­les y fí­si­cos, y se ten­drá una compresión más cla­ra de lo que es­tá ocurriendo en su men­te y cuerpo. De es­ta ma­nera, se podrán aceptar las co­sas co­mo se presen­tan, con menos agi­ta­cióny así rela­cio­narse con las si­tua­cio­nes de una ma­nera más posi­ti­va.

En­ton­ces, ¿có­mo actúa es­ta medi­tación (célebre por ha­ber con­duci­do el mis­mí­si­mo Buda a la Ilumi­nación) en la gen­te que pa­dece de una an­siedad oral perma­nen­te, que la lleva al so­brepeso?

- Ale­jan­do la ne­gati­vi­dad de las personas que “sufren” al mi­rarse al espe­jo y que lle­gan­ a ve­ces a estados de ex­tre­ma angustia.

- Al lograr un estado de tran­quili­dad in­te­rior, aque­llos que quie­ren perder unos ki­los están pre­parados para tomarse el tiempo ne­ce­sario para comer (poca can­ti­dad varias ve­ces por día) y para que el organismo pue­da di­ge­rir los ali­men­tos. ¿Por qué no sirve hacerlo todo de golpe? La ve­sícula bi­liar y el pán­creas no pue­den mover tan­tas sustan­cias para di­ge­rir gran­des volú­me­nes de comi­da de una sola vez. Con mode­radas raciones, habrá sufi­cien­tes ele­men­tos di­gesti­vos.

- Proporciona una mayor luci­dez, lo que con­tri­buye a con­trolar el ape­tito y la an­sie­dad.

- Al equi­li­brar men­te, cuerpo y espíri­tu, ayuda a en­con­trar la sacie­dad, el lími­te.

- Al tratarse de una prác­ti­ca de auto re­conoci­mien­to, promue­ve el diálogo con el cuerpo. Este apren­de a ge­ne­rar alarmas y avi­sos.

- Ade­más, la me­di­tación Vi­passana ayuda a descan­sar me­jor denochey a vi­vir conme­nos estrés.

Acerca de la vi­passa­na

Hace al­rededor de 2500 años, un hombre lla­ma­do Gauta­ma Siddartha -más co­no­ci­do co­mo Buda-, no só­lo se dedi­có a ins­truir mon­jes pa­ra que se ais­la­ran en una mon­taña. El Ilumi­na­do, co­mo lo lla­man sus fieles, nos legó a to­dos los seres huma­nos(reli­gio­sos o no) técni­cas prácti­cas para apli­car en la vi­da co­tidia­na en cual­quier épo­cay fren­te acual­quier pro­blema. Eltérmi­no“Vi­pas­sa­na” es­tá compues­tode dos partes: “Vi”, que signi­fi­ca ‘de va­rias formas’; y “pas­sa­na”, que quiere decir “ver.” En­ton­ces, Vi­pas­sa­nasería ‘ver de va­riasformas’. Se tra­tade una medi­ta­ción de observa­ción que en­seña a vi­vir en el mo­men­to presen­te.

La Vi­pas­sa­na también puede rea­lizarse mien­tras se ca­mi­na. Pero, pa­raello, pri­mero se requiere de un co­noci­mien­to pro­fun­do de la técnica en quietud. Se tra­ta de un des­pla­zamien­to con mucha aten­ción, registran­do ca­da sen­sa­ción que surja.

En pri­mer lugar, la postura para cami­nar me­di­tan­do de­beser con la columna y la cabe­za de­rechas, los brazos bien re­lajados, sueltos a los costados del cuerpo, permitiendo que se mue­van con naturali­dad.

An­tes de empe­zar a cami­nar, tome con­cien­cia de su cuerpo de­teni­do y de cómo está respi­ran­do.

Lue­go, sea conscien­te sólo dela in­ten­cióndeempe­zar a cami­nar y, a con­ti­nuación, tomecon­cien­cia decada uno de los tres movi­mien­tos decada pie: cuan­do se le­van­ta, cuando avan­za y fi­nalmen­te cuando toma con­tac­to con el sue­lo. Si­ga, paso a paso, con­cen­trado en cada tramo del proce­so.

Cuan­do lle­gue al fi­nal del re­corri­do pre­fi­jado, tome con­ciencia de la in­ten­ción de parar y de­te­nerse; lue­go, dela in­ten­ción de gi­rar y del gi­ro mismo; más tarde, de la intención de empe­zar de nue­vo a cami­nar y de cami­nar con todos los de­talles te­ni­dos en cuen­ta an­te­riormen­te. Cuan­do uno de­seeparar, de­be tomar an­tes con­cien­cia de la in­ten­ción de hacerlo y lue­go de­te­ner con la es­palda y la cabeza derechas, y con las piernas cru­zadas una sobre otra. Se puede usar uno o varios almohadones, pero siempre intentando es­tabilizarse y moviéndose sólo lo inevitable (cuando tenga que hacerlo, que sea muy lentamente y con conciencia). Si sentarse en el suelo resulta muy incómodo o imposible (para gente de edad avanzada o con algún problema motriz), también se puede practicar sobre una silla, teniendo cuidado de no encorvarse.

 

Fuente: revistasaludalternativa.com

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