Los riesgos de sobreproteger a tu hijo

martes 24, noviembre 2015 | 8:01 am

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Como cualquier padre o madre en el mundo, se desea siempre lo mejor para sus hijos. Pero, ¿qué pasa cuando la intervención de un padre influye demasiado en la vida y autonomía de los niños?

Dejar que los hijos tomen sus propias decisiones y experimenten cometiendo incluso sus propios errores es una de las tareas más complejas que tiene la maternidad y la educación de los niños. El riesgo de no hacerlo es la sobreprotección, que crea niños inseguros, dependientes y propensos a la depresión.

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Los niños sobreprotegidos muestran características negativas durante la infancia que permanecen durante la edad adulta, siendo más proclives a ser manipulados y con dificultades para tomar decisiones. Acá te mencionamos algunas consecuencias:

  • Sentimientos de inutilidad y dependencia
  • Falta de autoestima
  • Dificultades para aprender
  • Dificultad para hacerse responsables de sus propios actos y para tomar las riendas de sus vidas
  • Suelen ser niños más miedosos
  • Falta de iniciativa propia y de creatividad
  • Insatisfacción por sus propios logros
  • Inmadurez
  • Normalmente tienen pocos amigos
  • Poca tolerancia a la frustración
  • Timidez y retraimiento
  • Escasa empatía
  • Cierto nivel de egocentrismo y necesidad de atención
  • Insatisfacción por los propios logros
  • Temor  ante lo desconocido y evitan emprender iniciativas propias

En el equilibrio está la virtud y fomentar la autonomía e independencia no quita que los niños sigan necesitando de la atención, de los mimos y del cuidado de sus padres.

¿Qué puedes hacer para dejarlo experimentar por sí mismo?

No intervengas en todos sus problemas, puedes acompañarle o hacerle reflexionar sobre cuál es la mejor solución, pero tiene que aprender a proponer opciones, a valorarlas y a elegir la más adecuada.

Todos los niños se caen, deja que juegue y disfrute y sólo debes intervenir cuando exista un peligro real que pueda dañarlo. Golpearse en el parque es algo normal y no se considera como un grave peligro potencial.

Fomenta que tu hijo juegue con otros niños y permite que se aleje de ti y disfrute con los demás. Comprobarás que, realmente, no se aleja tanto como pesábamos que podría hacer.

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Respeta su ritmo de aprendizaje y permite que se enfrente a sus propios retos. Tan negativo puede ser no permitirle que suba al tobogán más alto, como obligarle a hacerlo. Los niños valoran sus propias capacidades y se mantienen en su entorno de seguridad.

Fomenta su autonomía y responsabilidad asignándole tareas adecuada a su edad. Con un año ya puede ayudar a quitarse los calcetines para bañarse y con dos puede colocar las servilletas en la mesa antes de comer. Poco a poco los niños deben asumir responsabilidades que además les permitirán comprobar que son capaces de hacer las mismas cosas que los mayores.

Fuente: Mujer Hoy

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