Los diez mitos que atentan contra la salud de tu corazón

miércoles 5, septiembre 2018 | 8:00 am

Tu corazón requiere un cuidado especial, ya que de su buen funcionamiento, depende la estabilidad de nuestro organismo.

En ocasiones, hemos escuchado rumores falsos que se atribuyen a la buena salud, en esta ocasión los desmentimos. 

Te presentamos 10 mitos que atentan contra la salud de tu corazón:

1. Sé que tengo la presión alta cuando me duele la cabeza.

La Sociedad Argentina de Hipertensión (SAHA) explicó que la cefalea, o dolor de cabeza, es un síntoma “inespecífico”, es decir que puede aparecer por muchas causas.

En la mayoría de los casos, la presión alta no da síntomas. Por eso, la SAHA señala que la única manera de saber si la presión está fuera del rango normal, es midiéndola. 

2. Mi presión (alta) es nerviosa. 

En un experimento simple con dos pacientes en la sala de espera de un consultorio, se comprobó que después de un tiempo la presión aumenta para aquel que tiene las paredes arteriales más rígidas (un efecto de la hipertensión).

“No es el nerviosismo por la espera o enfrentar el guardapolvo blanco lo que le hizo subir la presión, sino el estado de su sistema circulatorio”, explicó el doctor Guillermo Fábregues, presidente electo de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

3. No puedo tomar café porque soy hipertenso.

En dos cuestiones están de acuerdo los especialistas, que se dedican el manejo de la hipertensión: el consumo de café eleva de manera pasajera la presión, pero no está demostrado que su consumo moderado (menos de tres tazas al día) provoque hipertensión.

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En el caso de los hipertensos, la SAHA aconseja a quienes deseen seguir disfrutando de un cafécito ingieran entre una y tres tazas diarias.

 

4. Si hago ejercicio me puede dar un ataque al corazón. 

La SAC detectó que los casos de muerte súbita en una maratón, en un gimnasio o una clase de educación física potencian la creencia de que el ejercicio es peligroso.

El ejercicio reduce un 35-40% el riesgo de sufrir un infarto en una década. Tanto en hombres como en mujeres que caminan con regularidad cinco o seis días por semana, el riesgo de infarto y ACV disminuye un 35% luego de ocho o 10 años.

5. Hay que tomar mucha agua para bajar la presión.

La hidratación excesiva puede aumentar la presión sanguínea, pero “una buena hidratación favorece el desarrollo de varios procesos orgánicos. Tomar mucha agua hace bien, pero no influye en los valores de presión.

6. Cada vez que me tomo la presión es diferente. 

Es normal que varíe durante el día; influyen la actividad física, las emociones y hasta la temperatura. Suele ser más alta a la mañana y más baja al dormir.

El hecho de tomarse la presión provoca un estado de alerta, al que el cuerpo reacciona con el aumento de la presión.

“La presión cambia cada vez que nuestro corazón late. Hay que consultar al médico si la mayoría de los valores (en los controles) superan 140/90 mmHg”, precisa un comunicado de la SAHA.

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7. Para cuidar el corazón, hay que tomar agua baja en sodio. 

Más de mil mayores de 18 años la ubicaron entre los cinco mitos sobre el consumo de agua. 30 especialistas de la SAHA revisaron un centenar de investigaciones publicadas y fijaron posición sobre las aguas envasadas:

“En su consumo habitual, el aporte de sodio no parece ser suficiente para provocar enfermedad cardiovascular ni hipertensión”, se detalla en el escrito.

5,5 gramos de sodio es la cantidad que la OMS recomienda ingerir a diario.

8. Lo importante es tener la mínima controlada.

Esta idea surgió hace tiempo, cuando la medicina aún desconocía la importancia de la presión sistólica o “máxima” y la presión diastólica o “mínima”.

La SAHA aclaró que el aumento de cualquiera de esos dos valores incrementa el riesgo cardiovascular. Sin embargo, después de los 50 años, la presión máxima se relaciona más estrechamente con el riesgo cardiovascular.

9. Es mejor bajar la dosis del remedio para el colesterol porque tiene efectos secundarios.

El doctor Carlos Tajer, miembro de la SAC, explicó que es frecuente creer que el uso de fármacos daña el hígado y los músculos.

“Está demostrado que bajar el colesterol en los pacientes cardiovasculares o de alto riesgo prolonga la vida. Y hay que bajarlo mucho. Hay que llevar el colesterol malo, que en la población promedio es de 150, a 70”, indicó Trejo.

 

10. Necesito ponerle más sal a la comida porque el cuerpo me lo pide.

Además de mito, suele ser una excusa muy frecuente a la hora de agarrar el salero en la mesa y volcarlo sobre el plato sin siquiera haber probado un bocado.

Los especialistas recomiendan probar la comida antes de salarla. “La sal que el cuerpo necesita es la que está presente en forma natural en los alimentos que consumimos. Ni más ni menos”, aclaró Rodríguez.

Fuente: lanacion.com.ar

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