Cómo amar sin sufrir

jueves 17, mayo 2018 | 9:12 am

Seguramente has escuchado aquella vieja frase que “no hay amor sin dolor”, sin embargo es muy peligroso creer que el amor debe ser tortuoso o sufrido. 

Es posible que a lo largo de tu vida hayas vivido momento difíciles, pero te aseguramos que el amor es algo totalmente diferente al sufrimiento, por lo que siempre vale la pena arriesgarse. Por ello es necesario saber protegerse y saber dominar unas dimensiones básicas con las que  puedas mantener siempre una autoestima saludable. Toma nota de los siguientes consejos.

Conócete bien a ti mismo

Puede que esta frase te suene algo amplia y difusa. Pero es necesario que para establecer una relación estable y madura nos conozcamos bien a nosotros mismos. ¿Sabes cuáles son tus límites? ¿Qué es lo que nunca estarías dispuesta a hacer o a soportar?¿Cuáles son tus valores? ¿Qué es lo que más daño te hace?

Hay personas que permiten que se infrinjan sus propios valores, que dejan que se crucen esos límites personales en que poco a poco, se va minando su autoestima. Ten claro aquello que te gusta y lo que no. Inicia una relación de forma madura y segura. “Yo sé quién soy y no voy a dejar que nadie destruya mi integridad“.

Tener pareja para ser feliz, no para llorar

Ten claro un aspecto: uno mantiene una relación de pareja para ser feliz, para establecer un compromiso que nos de continuidad y que nos enriquezca como personas. Si en algún momento empiezas a darte cuenta de que hay más lágrimas que sonrisas, será el instante en que empecemos a valorar determinadas cosas.

Pero debes tener en cuenta, pocas cosas son tan intensas en la vida como la de sentirnos amados y amar a alguien. Es algo que vale la pena. Piensa que el objetivo es ser feliz, y que intentarlo una vez más valdrá la pena. Porque todos merecemos segundas oportunidades en las cuales, las personas acertadas sepan de verdad hacernos despertar cada día con una sonrisa.

Sé siempre tú mismo

Debes saber que eres bueno en muchas cosas, que eres valiente, capaz y que tienes a muchos familiares y amigos que te quieren. Tu propia autoestima y ese círculo social del que dispones te demuestran como eres y las virtudes de las que dispones. Si la persona que te gusta o de la que te estás enamorando pone en duda tu autoestima o te infravalora en algo, no sigas adelante.

Deberemos huir de aquellos que atenten nuestra personalidad y que nos hagan sentir inferiores.Dos personas se unen para aprender la una de la otra, para disfrutar, para reír, para compartir y para crecer. 

No lo des todo por la otra persona, protégete

Hay relaciones en las que por amor, haces todo por esa persona a quien amas. Hasta el punto de perder tu propia integridad y autoestima. No dejes que te manipulen, que te chantajeen, que actúen como vampiros emocionales.

El amor debe ser un intercambio donde las dos personas ofrezcan por igual equilibrando la balanza. “Yo te ofrezco libremente porque sé que tú harías lo mismo por mi”. Si ofrecemos sin recibir nada, y no obtenemos respeto, llegará la frustración. 

La importancia de los espacios personales

Seguro que tú tienes tus pasiones, tus aficiones… esas cosas que te gusta hacer con tus amigas o tus familiares. Son cosas a las que no debes renunciar porque otro te obligue. El respeto por los espacios personales es vital para establecer una relación de pareja saludable.

Una cosa será ese espacio que los dos compartan, ahí donde disfrutar, donde hacer vida en común… pero todos necesitamos de esos instantes de soledad para estar con nosotros mismos, de esos ratos amables y enriquecedores con nuestras amistades.

Debemos tenerlo en cuenta, si “vamos recortando” esos espacios personales hasta hacerlos desaparecer por nuestra pareja, perdermos parte de nuestra identidad y no será saludable. Pero si la otra persona te respeta y permite que dispongas libremente de tus espacios personales, no lo dudes, es alguien que merece la pena.

Recuerda, amar no es sinónimo de sufrir. Amar es la máxima expresión de la felicidad y las ganas de vivir, es una aventura que merece la pena y que tú, también mereces.

 

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